miércoles, 29 de febrero de 2012

Ejercicio 2 - Descripción de tres momentos felices

Momento 1
Rodeada de toda mi familia, papas, abuelos, tíos, tías, algunos primos y amiguitas de la cuadra del barrio donde vivía, llevaba puesto yo ese día un vestido azul con blanco, largo y con un moño rojo en la parte de adelante,  medias veladas blancas, zapaticos blancos, y peinada con una "moñita", radiaba yo solo felicidad ese día. Globos de todos los colores, decoraciones en forma de dulces grandes pegados en la pared, serpentinas que colgaban del techo, una torta grande decorada con pepitas de todos los colores y un número 6 en la mitad de ella, estaba ubicada en el centro de la mesa blanca y plástica que había en la mitad de la sala, todo esto decoraba la sala de mi casa en aquel entonces. Con música infantil, "Los Merenguitos" sonaba en el fondo donde se llevaba a cabo este gran día para mi. Riéndome y hablando en voz alta con mis amiguitas, gozaba yo de ser el centro de atención es ese momento. Con paqueticos y bolsas de regalos de varios colores que se encontraban en otra mesa más pequeña atrás de mi, ansiaba yo por abrirlos y ver las cosas que la gente que me acompañaba me había obsequiado.

Momento 2
En el sótano de mi edificio, un garaje oscuro y grande,  con ventanas pequeñas que dejaban ver la calle, parada al lado del ascensor, esperaba yo a que apareciera un taxi por esa gran puerta, donde llegaría mi papá  tras haber estado 46 días, operado 3 veces en el cerebro con 2 recaídas que lo habían dejado en un hospital todo este tiempo, volvía a su casa acompañado de mi mamá y una tía paterna, lo esperaba yo con grandes ansias y llena de felicidad porque volvía a su casa otra vez.
 Mientras que arriba en el 4to piso, en la sala grande y espaciosa de mi casa,  estaban mis abuelos maternos y una tía, esperándolo con globos de colores, emocionados por verlo regresar, tras momentos tan difíciles que se vivieron esos días.
Llega el de sudadera, camiseta blanca y una gorra que decía "Chicago", con muchos morados en sus brazos por tantas inyecciones y búsqueda de venas que sirvieran ya que lo habían inyectado tantas veces. Con una sonrisa, lágrimas en los ojos y con la sensación de alivio pero angustia a la vez, le daba yo la bienvenida a su casa.

Momento 3
En una tienda de muñecas americanas de muy buena calidad, vestida de blue jean, camisa blanca, un buso fucsia y una chaqueta grande de invierno azul con beige, ya que en aquella ciudad americana se aproximaba el invierno, esperaba a que mi mamá pagará la muñeca que mi tío me había regalado de cumpleaños número 10, ansiosa por tenerla ya en mis manos, ya que hace varios meses la había visto y era mi sueño tener una de ellas.
Una tienda grande de dos pisos, glamurosa, con sus colores representativos blanco y rojo llamada American Girl, llena de muñecas con diversas características,  todas diferentes , ropa para las muñecas, ropa para niñas igual al de las muñecas, libros, y miles de accesorios para ellas era lo que definía a esta gran tienda.
Mi muñeca venía en una caja roja y blanca con el nombre de la tienda, vestida con un pantalonsito gris, camisetica negra, un chaleco rojo y zapaticos negros. Así las vestían a todas, exceptuando a las muñecas de época, ya que vendían unas que pertenecían a diferentes épocas de este país, que lucían trajes antiguos y traían accesorios de su respectivo tiempo. Llena de felicidad ya me dirigía a comer con mi mamá y en mi mano la gran bolsa roja que había visto a tantas niñas llevar y que por fin yo podía tener en mi manos, con mí muñeca.

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